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La creciente del Paraná pone en riesgo cientos de colmenas en las islas Lechiguanas

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Los pequeños apicultores enfrentan dificultades para trasladar sus colmenas y recurren a estructuras elevadas para protegerlas del agua.

La creciente del río Paraná mantiene en alerta a los productores apícolas del Delta, especialmente en las islas Lechiguanas, donde el avance del agua amenaza cientos de colmenas. La principal dificultad afecta a las explotaciones pequeñas, que cuentan con recursos limitados para trasladarlas al continente.

Alexis Rodríguez, integrante de la Cooperativa Sol Sampedrino y de la Federación de Cooperativas Apícolas, describió la situación en una entrevista con el programa Equipo de Radio, de La Radio 92.3. Según explicó, en esa zona trabajan numerosos apicultores que no superan las 100 colmenas y carecen de embarcaciones con capacidad suficiente para evacuarlas.

Muchos productores disponen únicamente de canoas o lanchas tipo tracker. En esas condiciones, el traslado requiere varios viajes o la contratación de una barcaza, un costo que resulta difícil de afrontar de manera individual y que, según Rodríguez, exige coordinación entre los afectados.

Ante esas limitaciones, algunos apicultores colocan las colmenas sobre caballetes reforzados en los albardones, los sectores más elevados de las islas. Sin embargo, las estructuras pueden alcanzar entre un metro y medio y dos metros de altura, lo que aumenta su inestabilidad frente a las marejadas y las sudestadas.

El riesgo también está relacionado con los animales que buscan refugio en los pocos espacios que permanecen secos. Rodríguez señaló que la concentración de fauna silvestre y la eventual presencia de caballos o vacunos pueden provocar la caída de los cajones y ocasionar pérdidas.

A la emergencia hídrica se suman las bajas temperaturas de la primavera, que dificultaron el aprovechamiento de la floración del sauce y el espinillo. De acuerdo con el referente cooperativo, esto limitó la incorporación de proteínas y dejó en una situación más comprometida a las colmenas que no contaban con reservas suficientes para esperar el flujo de néctar de diciembre y enero.

Frente a este panorama, Rodríguez recomendó trasladar las colmenas al continente cuando sea posible y postergar las tareas de multiplicación. La prioridad, explicó, es conservar colonias fuertes y proteger la cámara de cría, en lugar de dividirlas y afrontar la emergencia con varias colmenas debilitadas.

Para quienes deban mantener parte de la producción en las islas, sugirió reforzar los soportes elevados y buscar la protección de árboles. También planteó dejar la multiplicación para el cierre de la temporada o para el próximo año, según la evolución de las condiciones.

El productor señaló que, una vez que el agua se retire, la humedad del suelo podría favorecer la recuperación de la vegetación autóctona que aporta néctar a la producción de miel de islas. Mientras tanto, el objetivo del sector es preservar las colmenas durante la creciente y reducir las pérdidas.